Tennis Anti-Corruption Program: qué prohíbe el código TACP a tenistas y entorno

Un amigo que entrena tenis de alto nivel me contó una escena que me pareció reveladora. Un jugador junior había recibido un mensaje privado de alguien que decía ser aficionado con «información privilegiada» y quería apostar juntos a un partido de un torneo ITF en el que competía ese mismo jugador. La respuesta correcta, que el técnico le repitió varias veces después, era una sola: reportar inmediatamente a la ITIA. Esa obligación de reporte viene del Tennis Anti-Corruption Program, el código que regula qué puede y qué no puede hacer cualquier persona con ficha federativa en el circuito profesional. En 2025, la ITIA sancionó a 24 personas bajo este programa solo en el segundo trimestre, incluyendo múltiples prohibiciones vitalicias.
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Origen del TACP y evolución desde 2008
El TACP no nació de un día para otro. Fue la respuesta institucional a una serie de casos de corrupción que en la segunda mitad de los 2000 pusieron al tenis en los titulares por razones equivocadas. Los cuerpos rectores del deporte, ATP, WTA, ITF y las cuatro organizaciones de Grand Slams, crearon en 2008 la Tennis Integrity Unit con un código común: el Tennis Anti-Corruption Program.
Desde entonces el TACP ha pasado por varias revisiones. La más importante fue la unificación de competencias en 2021, cuando la Tennis Integrity Unit se transformó en la International Tennis Integrity Agency. Ese cambio no alteró el código en sustancia pero sí reforzó la independencia del organismo que lo aplica. La ITIA cuenta hoy con aproximadamente 35-40 profesionales en inteligencia, investigaciones, antidopaje, educación, legal, comunicaciones y administración, una estructura pensada para cubrir el ciclo completo desde prevención hasta sanción.
La evolución del código ha respondido a la realidad del mercado. Cada vez que un esquema de manipulación encontraba un hueco, la siguiente revisión del TACP lo cerraba. Eso explica por qué el texto actual cubre supuestos que hace diez años ni siquiera se contemplaban: uso de información de cámaras de calentamiento, contactos con redes en plataformas de mensajería encriptada, apuestas indirectas a través de familiares.
A quién obliga el código TACP
Un error frecuente en la conversación pública es pensar que el TACP solo aplica a los tenistas del top 100. La realidad es mucho más amplia y tiene implicaciones prácticas para mucha gente que no aparece en televisión.
El TACP obliga a todos los «Covered Persons», una categoría que incluye jugadores con ficha ATP, WTA, ITF en cualquier nivel, entrenadores registrados, preparadores físicos, fisioterapeutas oficiales, agentes acreditados y oficiales de torneo, incluidos jueces de silla, jueces de línea y supervisores. En total, varias decenas de miles de personas en el circuito profesional mundial.
La categoría de «entorno» es especialmente delicada. Si un tenista firma el código, su círculo cercano queda sujeto a reglas específicas cuando actúa profesionalmente en el circuito. Esto tiene consecuencias que sorprenden a muchos cuando las conocen. Un padre que viaja con su hijo menor no puede apostar a partidos del propio hijo ni compartir información sobre la forma física del jugador con terceros. La ITIA ha sancionado a entrenadores y a familiares en varios casos a lo largo de la última década.
Los torneos que están bajo el paraguas del TACP incluyen desde los cuatro Grand Slams hasta los ITF World Tennis Tour de premio más bajo. Esa universalidad es importante porque el 25% de las alertas IBIA en 2025 correspondieron a tenis, y muchas de ellas se generaron precisamente en niveles donde los premios son más modestos.
Conductas prohibidas con detalle
La lista de conductas prohibidas por el TACP va mucho más allá del acuerdo explícito para amañar un resultado. Esa es solo la conducta más grave. El código sanciona también comportamientos periféricos que pueden parecer menores pero forman el ecosistema donde el amaño se hace posible.
Apostar a cualquier partido de tenis profesional, aunque no sea propio, está prohibido para cualquier Covered Person. Un tenista del ATP Challenger no puede apostar a un partido de Wimbledon, por lejano que sea de su realidad competitiva. Un juez de silla no puede tener cuenta activa en un operador de apuestas. Esta prohibición es general y absoluta: no depende del nivel del torneo ni de si el Covered Person podría tener o no información privilegiada.
Compartir información interna con terceros es la segunda conducta. Informar a un tercero sobre lesiones no públicas, sobre condiciones físicas del jugador antes de un partido o sobre cualquier dato que no haya aparecido en prensa oficial constituye falta grave. La razón es que esa información tiene valor de mercado en el circuito de apuestas aunque quien la comparte no apueste personalmente.
No reportar un contacto sospechoso es la tercera familia. Si alguien te aborda ofreciendo pagar por manipular un partido, aunque rechaces la oferta, estás obligado a reportarlo a la ITIA. El silencio, aunque no haya aceptación, es sancionable. Esta regla busca romper el tabú cultural que impedía que los jugadores denunciaran porque temían consecuencias sociales en un circuito pequeño.
Otras conductas incluyen la manipulación directa del propio rendimiento, la cooperación con investigaciones, la protección de menores vinculados al deporte y normas sobre uso de información médica. El conjunto forma un código robusto que cubre el ciclo completo de la actividad profesional.
Tipología de sanciones aplicadas
Las sanciones del TACP van desde multas económicas modestas hasta prohibiciones vitalicias que cierran la carrera. En 2025 se confirmaron 54 partidos corruptos con datos de IBIA, con sanciones posteriores a 24 jugadores, equipos y oficiales en cinco deportes, incluidos 10 tenistas y 6 jueces de silla. Esa cifra da idea del volumen de la actividad sancionadora en un año concreto.
Las multas económicas aplican en infracciones menores, típicamente de reporte tardío o contactos sin consecuencias materiales. Las inhabilitaciones temporales, de meses a varios años, son la sanción más habitual para casos de participación efectiva en esquemas de manipulación sin reincidencia. Las prohibiciones vitalicias se reservan para casos graves, con participación en redes estructuradas o con reincidencia tras sanciones previas.
La publicación de las sanciones es pública. La ITIA comunica en sus actualizaciones trimestrales los nombres, cargos y duraciones de cada sanción firme. Esa transparencia sirve a doble propósito: deterrent sobre otros Covered Persons y confianza para aficionados y apostadores de que el sistema funciona. Karen Moorhouse, CEO de la ITIA, lo enmarca con una idea que repite: educación, apoyo y compromiso siguen siendo prioridades estratégicas, lo que significa que el código no se concibe solo como instrumento punitivo sino como parte de un programa pedagógico.
Educación obligatoria para Covered Persons
La parte menos conocida del TACP es, probablemente, la más decisiva a medio plazo. Todos los Covered Persons tienen que completar formación obligatoria antes de participar en competiciones y renovarla periódicamente. El módulo formativo cubre el contenido del código, los procedimientos de reporte, los tipos de contactos sospechosos y las consecuencias del incumplimiento.
La eficacia de esta formación se ve en los números. Cuando un jugador ha recibido la formación y conoce el procedimiento, reportar un contacto sospechoso deja de ser una decisión heroica para convertirse en protocolo. La ITIA tiene canales de reporte confidencial, protección para informantes y procedimientos que protegen al Covered Person que denuncia de represalias.
La formación cubre también aspectos de salud mental y apoyo. Cuando un jugador ya ha cometido una falta y va a ser sancionado, el proceso tiene componentes humanos que van más allá de la pura burocracia legal. Las palabras de Karen Moorhouse son claras: reconocemos que el proceso puede tener coste financiero y emocional, ningún jugador coge una raqueta de niño con otra motivación que jugar al juego. Esa filosofía explica por qué la ITIA ha ampliado recursos de apoyo psicológico y legal para deportistas bajo investigación.
El conjunto del sistema tiene sentido cuando lo ves completo: el código, la agencia que lo aplica, la educación obligatoria, las sanciones transparentes y el apoyo a quienes pasan por el proceso. Es precisamente ese ecosistema el que hace posible que IBIA e ITIA trabajen juntas para detectar el match-fixing, como explico en el análisis completo de integridad en el tenis profesional.
¿Qué conductas concretas sanciona el TACP además del amaño de partidos?
El código prohíbe apostar a cualquier partido profesional de tenis, compartir información interna con terceros, no reportar contactos sospechosos aunque se rechace la oferta, manipular el propio rendimiento por cualquier motivo, obstruir investigaciones y facilitar el acceso de menores a situaciones de riesgo. La lista completa está publicada por la ITIA y se actualiza periódicamente.
¿Puede el entorno de un tenista (familia, entrenador) ser sancionado por el TACP?
Sí, cuando el entorno actúa como Covered Person en el circuito. Entrenadores registrados, preparadores físicos, fisioterapeutas oficiales y agentes acreditados están sujetos a las mismas reglas que los jugadores. Familiares cercanos que viajen como parte del equipo profesional quedan dentro del ámbito cuando su actividad tiene carácter profesional en el contexto del circuito. Ha habido sanciones efectivas a entrenadores y personal de apoyo.
Creado por la redacción de «Apuestas Tenis Seguras».
